Cuentos de sutura: Noticias

Cuentos de sutura: Noticias

Language: Spanish

Pages: 117

ISBN: B013QVBEFE

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub

Cuentos de sutura: Noticias

Language: Spanish

Pages: 117

ISBN: B013QVBEFE

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


Cuentos de suturaes un libro atípico y brillante

Una excepcional radiografía de lo más sórdido y florido de nuestros muchos síndromes. Escrito con el pulso firme de un cirujano y el sentido del humor de un anestesista, las siete historias que conforman este libro ahondan en lo peor de la condición humana con extraordinaria mala leche y afiladísima pluma. Las soberbias ilustraciones de Judas Arrieta que acompañan a los relatos son obra de un artista de gran sensibilidad y poderosa pegada que ha sabido trasladar al papel con cariño y puntería el meollo de las historias.

Siete noticias, cada una tan desafiante como la otra, para descubrir los aspetos más sombros del ser humano

EXTRACTO

Que el señor Somoza es un caballero de continente inalterable, exquisitos modales y moral intachable es evidente; y que en el carácter del señor Riesco destacan su afable semblante, su humor astuto y su discreta prudencia no lo duda nadie. Pero ahora, el señor Somoza, en un rapto alucinado y sin venir a cuento, le acaba de meter un dedo en el ojo al señor Riesco, que está sentado a su lado. Éste se ha sorprendido bastante, por lo inopinado de la agresión, supongo, se ha llevado la servilleta a la cara y se ha ido directamente al cuarto de baño. El señor Somoza se ha soplado las puntas de los dedos y los ha frotado delicadamente contra la solapa.

Distinctions: Prologue to Towers of Midnight (Wheel of Time)

Four Past Midnight

Memoirs of an Anti-Semite: A Novel in Five Stories

The Machine Stops

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de estibadores. Y aunque éstos no parecen tipos de muchas luces, y si investigásemos su pasado comprobaríamos sin mucho esfuerzo que de hecho no lo son, sí tienen las suficientes para intuir hacia dónde tienen que dirigirse si lo que quieren es acabar de una vez por todas con la fuga del exterminador. Pero no nos precipitemos y vayamos por partes. Sucedió, pues, que el Sr. Palicio, consciente de la toxicidad altamente mortal de su ingenio, confeccionó el traje de vinilo y la extraña máscara que

señor Somoza dos de las cinceladas uñas del señor Riesco, y con la palma extendida se las devuelve, gesto que agradece el señor Riesco con una modesta inclinación de cabeza antes de tomarlas y llevárselas al bolsillo de la pechera. Los camareros vestidos de librea pululan alrededor de la mesa recogiendo los platos sucios y reponiéndolos por otros limpios de postre, que en el Ateneo es siempre exquisito. Mientras tanto, el señor Riesco acuna con delicadeza bajo la nariz su cigarro cubano, al que

que en España debe de haber al menos diez o quince millones de varones de raza blanca, de mi complexión y entre diez años menos que yo y diez años más. De acuerdo. Lo sé. Y también sé que todo Dios tiene una puta camisa azul. Pero dime: �cuántos de esos diez o quince millones hablan igual, pero exactamente igual que yo o que Constantino Romero o que Clint Eastwood o que el puto sargento Callahan? Joder, �es que no es una casualidad, es un jodido milagro! Algo así como que estés pensando un día en

También saldrías en las de cultura, en las revistas de cine y hasta en las televisiones estadounidenses. Y de un día para otro te convertirías en un enemigo público del copón, como Oswald, Charles Manson o el fulano aquel que se cargó a John Lennon. Y eso, amigo, piénsalo bien, vale mucho, pero mucho, mucho más de lo que me ofrecieron por liquidar a un don nadie. �Qué? �Lo entiendes ahora? EL YUNQUE Don Gregorio decidió cargar con un yunque cada vez que salía a la calle para evitar la tentación

“Caballeros”. Lo que ambos vieron al entrar fueron los sesos de don Virgilio desparramados por el alicatado del cuarto de baño. Parte de ellos, con el mismo aspecto de los espaguetis a la boloñesa, según Carmen, resbalaban todavía por el espejo del lavabo en el que, previsiblemente, se estaba lavando las manos don Virgilio cuando don Gregorio, detrás de él, encontró fuerzas de flaqueza para levantar el yunque sobre su cabeza y dejarlo caer sobre la de su amigo, abierta en dos como un melón hasta

Download sample

Download