Kassel no invita a la lógica

Kassel no invita a la lógica

Enrique Vila-Matas

Language:

Pages: 180

ISBN: 8432221139

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub

Kassel no invita a la lógica

Enrique Vila-Matas

Language:

Pages: 180

ISBN: 8432221139

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


Una extraña llamada interrumpe la rutina de un escritor. La enigmática voz femenina al otro lado de la línea le dice que los McGuffi n quieren invitarlo a cenar para desvelarle la solución al misterio del universo. Pronto descubrirá que se trata de una convocatoria para participar en la Documenta de Kassel, la mítica feria de arte contemporáneo, donde su cometido será convertirse en instalación artística viviente y sentarse a escribir cada mañana en un restaurante chino de las afueras.En Kassel, el escritor comprueba sorprendido que su estado de ánimo no decae al atardecer y que, en cambio, el optimismo lo invade mientras pasea impulsado por una energía inagotable que late en el corazón de la feria. Es la respuesta espontánea e imaginativa del arte que se levanta contra el pesimismo.Con humor, hondura y lucidez, Enrique Vila-Matas cuenta la historia de una gran expedición: la del paseante solitario que, rodeado de rarezas y maravillas, se atreve a traducir un idioma que no conoce, participa en bailes invisibles, pernocta en su particular tierra prometida y, fi nalmente, encuentra un hogar en el camino. Desde su terraza de Kassel, este paseante nos invita a ver el mundo desde otro ángulo y desvela la esencia misma de la literatura: la razón, la verdadera razón, para escribir.

The Invisible Bridge

Il grande albero

The Sportswriter (Frank Bascombe Trilogy, Book 1)

The Bestiary

El sueño del celta

Driving the King

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ejemplo, que el arte contemporáneo estaba adormecido y era un absoluto desastre. �Acaso no lo era? No estaba en su cénit, eso había que reconocerlo. Pero a mí, salvo en las horas negras, me molestaba que algunos amigos fueran tan radicalmente derrotistas con la situación del arte. Podía reconocer que éste se hallaba en crisis y, de hecho, intuía que la Documenta 13 podía quizás ilustrar muy bien la difícil situación, pero aun así el contacto con algunas obras de Kassel me había resultado hasta

ficción sobre el futuro (en este caso ya sobre nuestro pasado), decía que a finales de los años ochenta del siglo xx, a partir de la decimoquinta binastía de ordenadores parlantes, se demostró que era una necesidad técnica dar a las máquinas periodos de reposo en los que éstas, libres de �instrucciones programadoras», pudieran caer en un �balbuceo» y en un �barajar a ciegas» y, gracias a esta actividad errática, ayudar precisamente a regenerar la capacidad de las máquinas. Si como así parecía,

occidental. Era un polvo diminuto que allí afuera fluía de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de todas partes hacia todas partes, subía a las alturas y bajaba murmurando. Habría dado lo que fuera por saber qué murmuraba. 42 Una hora después, quedaba perplejo en un teatro de la Orangerie al ver cómo el cantante finlandés M. A. Numminen versionaba el Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein y lo destrozaba a golpes de jazz, punk, rock y pop. Casi no podía ni creer lo

pues Kassel no destacaba precisamente por bailar al son de lo lógico. Boston no tenía información sobre aquel espectáculo. No había encontrado tiempo para verlo y, por otra parte, odiaba a Jobim porque recordaba la primera visita que éste había hecho a Kassel, una visita en plena nevada de febrero de aquel año. A sus ochenta y cinco años era el participante de más edad de todos los artistas invitados a Documenta y llegó a aquella ciudad para poner en marcha One page of Babaouo, llegó con la

me ha ocurrido absolutamente nada, nada de nada, casi no hablo con nadie, paseo y duermo, mi vida carece de acción, le dije pensando seguramente, muy de forma borgiana, que todo lo que me pasaba —que era muy poco, por otra parte— le pasaba al otro Piniowsky. Dejé que la conversación con mi amigo se apagara por sí sola, muriera sin más. Y nada pues le dije de mi patibulario canapé rojo ni de la conferencia por preparar y que quizás ni prepararía, y sin duda hice bien, pues seguro que aquel amigo

Download sample

Download